Por David el 07 de agosto de 2009
La corresponsal de guerra se hallaba oculta detrás de su cámara mientras que fotografiaba el desastre que se desarrollaba a su alrededor. Disparaba una y otra vez mientras que a su lado disparaban una y otra vez. Las fotos captaban las balas, la sangre, las heridas... Se escondió detrás de una columna mientras que los tanques, a su lado, hacían temblar el suelo.
Salió de su escondite y siguió fotografiando el combate. Clic, un tipo sangrando en el suelo. Clic, dos soldados apuntando al infinito. Clic, el recuerdo de una infancia desdichada. Clic, una tarde sola en el lago. Clic, su padre mirándola fijamente.
En ese momento, se dio cuenta con lágrimas en los ojos que su trabajo allí había terminado. Gritó a todo el mundo que ya estaba bien por hoy y entre risas y felicitaciones, acompañó a todo el mundo a sus camerinos.