Tanque

Por David el 05 de agosto de 2011

—Dime, —me pregunta. —¿Tú por qué juegas?
—Costumbre, supongo.
Muy lejos de aquí, siento un pequeño pinchazo en la nuca. Un recuerdo lejano de que tengo otro cuerpo y que en otra realidad estoy tumbado en mi cama.
En ese momento, el tanque que esperábamos por fin detrás del edificio en el que estamos apostados y todo aquello, mi cama, mi otro cuerpo y mi otra realidad deja de importar. Levanto las manos y en mi hombro se materializa un bazuca cargado. Mientras disparo, noto como Lance activa tres nubes de nanobots que inmediatamente pasan a rodearme. La explosión detiene al tanque, pero no lo destruye. Inmediatamente, salto por la ventana. Estamos en el séptimo piso, pero se que los nanos de Lance me protegen. Él se asoma, controlando la situación, pero no se molesta en disparar. Conocemos perfectamente nuestras capacidades y tenemos muy claros nuestros papeles en este ataque. Yo destruyo el tanque, él me mantiene vivo.
Cuando golpeo el suelo, se forma un pequeño cráter. Los nanos rodean mis piernas y absorben la parte más dura del impacto. Veo que el tanque se está girando para disparar e invoco una granada que lanzo contra el cañón que me apunta. Desafortunadamente aún estoy recuperándome del impacto y fallo, pero la explosión desvía el cañón de modo que recibo el disparo en el hombro en vez de la cabeza. Aún así, mi brazo izquierdo se pulveriza, y noto una lluvia de sangre que me cubre. El dolor intenta apoderarse de mi y nublarme la mente, pero estoy entrenado para eso. Con solo un pensamiento, desactivo todos mis receptores del dolor y me lleno las venas de adrenalina. Noto como los nanos me cierran las arterias dañadas, para que no pierda sangre. Corro hacia el tanque que se prepara para disparar de nuevo y agarro el cañón. Ahora más que nunca necesito todo el apoyo posible contra el suelo, de modo que los nanos que quedan se encargan de fusionar mis pies y piernas al suelo. De eso modo, puedo echarme hacia atrás, hacer palanca y levantar el tanque completo. Me dejo caer, haciendo que vuele por encima mía y se estrelle primero contra el edificio que tengo detrás y después contra el suelo, donde se queda con las orugas rodando, como una tortuga incapaz de darse la vuelta.
Espero unos segundos conteniendo el aliento, mientras espero a ver si hay reacción o si hemos vencido. Cuando es evidente que nadie más viene a por nosotros, me levanto riendo. De repente noto un pinchazo en el costado izquierdo. Cuando me giro, veo a Lance apuntándome con una pistola y sonriendo. Le miro con cara de sorpresa.
—Pistola de inyecciones, —me aclara. —Bastante nueva, la metieron hace solo cinco horas.
Efectivamente noto como mi brazo se va regenerando. Puedo ver como los tendones y músculos se van formando poco a poco.
—¿Tú por qué juegas, Lance? —Me mira como si no supiera de que le hablo, pero inmediatamente sonríe y me responde.
—Una personalidad se me quedaba pequeña. Mi cerebro me pedía más y mis opciones eran volverme un psicópata o crearme un personaje.
Me quedo pensativo.
—Gracias, —le respondo finalmente mientras me acaricio el brazo izquierdo, completamente formado de nuevo. —Tu respuesta me hace parecer un imbécil.
—Bueno, serás un imbécil, pero yo no podría hacerle al tanque lo que le has hecho.
Miro los restos del tanque. Lance parece muy seguro de si mismo. Me pregunto que pensaría si me viera en mi cama, frágil y débil. Me pregunto si él en su vida habitual será capaz de destruir un tanque. Y por último, me pregunto de nuevo lo que él me acaba de preguntar. ¿Por qué hago esto?

[ Tags: futuro, violencia ]
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