Por David el 26 de agosto de 2011
La princesa se agacha para recoger el corazón del monstruo.
—¿Has visto alguna vez algo tan bonito? —pregunta.
El héroe, todavía cubierto de sangre y heridas, mira a la princesa, intentando entender el motivo de su fascinación.
—Mi señora, —responde confundido. —Es solo una piedra.
Y la princesa, apretando el trozo ahora inerte de su antiguo amante contra su pecho, rompe a llorar.