Por David el 15 de septiembre de 2009
Tirado en la cama, completamente desnudo, pienso en ti y en como siempre me pedías que por lo menos, me pusiera los calzoncillos.
Tirado en la cama, con las venas abiertas, recuerdo que tu siempre insistías en que me las dejase cerradas.
Tirado en la cama, sin ti, se me viene a la cabeza el como esas pequeñas sugerencias se convertían en ordenes se convertían en disputas se convertían en peleas se convertían en tú abandonándome.
Tirado en la cama, llenándolo todo de sangre, no puedo evitar recordar lo poco que te gustaba limpiarla y en la bronca que me echarías si entrases ahora.
Tirado en la cama, mirando al tío que me ha matado robarme lo poco que tengo, pienso en ti y tu manía de pedirme que cerrara la puerta de la calle.