Por David el 12 de mayo de 2009
1.
La ciudad se deshace bajo mis pies con cada paso. Voy a ver a Dani y Dani es bueno conmigo. Dani me da cosas para que pueda dejar de pensar. Mañana vi a Dani intentando matarme, pero ahora es un buen amigo aun.
2.
Poco a poco mis músculos dejan de doler. Las hormigas que me subían por las piernas se van y me hundo en el suelo mientras a mi lado Dani grita y su voz me llega a través de los cientos de kilómetros que mide su sofá. Veo una ventana y por ella veo al sol, luego a la luna y luego al sol y entonces Dani me golpea y le escucho: “¿Qué haces aquí aun?”
No me gusta que me golpee y decido vengarme y para ello tengo que dejar de respirar.
3.
Y Dani intenta matarme obligándome a respirar y el aire es venenoso. Dani me golpea el pecho una y otra vez e intenta llenar mis pulmones con ese veneno y quiere matarme y yo sólo quiero irme. De repente veo un hueco enfrente de mi y cuando entro todo me resulta raro. Ahora tengo siempre la misma anchura, profundidad y edad y a cada momento soy más alto pero Dani aun intenta matarme de modo que me voy por el camino por el que sé que no puede seguirme.
4.
Ahora es ayer y me sudan las manos. Pongo un pie en la calle y la ciudad se deshace bajo él y pienso: “No quiero pensar, seguro que Dani puede ayudarme.”