Por David el 20 de noviembre de 2009
Esta vez no erraré el tiro. Me concentro y apunto, consciente de que si fallo, será el fin.
Nunca había estado sometido a tanta presión. Nunca había necesitado de una manera tan urgente el hacer algo bien. Si me equivoco esta vez, todo habrá terminado. Yo, que ni siquiera mi vida he conseguido acertarla.
Pero esta vez no erraré el tiro, me repito. Aprieto con fuerza los dientes, contengo la respiración y aprieto el gatillo.
Fin.