Por David el 23 de octubre de 2009
Está sentada en el borde del fin del mundo. Esperándome o esperando reunir el valor suficiente para marcharse.
Me acerco y le digo que no es necesario que lo haga, que podemos arreglarlo.
Le explico que si he aprendido algo de escribir y de leer tanto es que las cosas nunca salen bien a la primera, que siempre es necesario intentarlo de nuevo.
Me mira sin molestarse en esconder sus lágrimas esta vez.
"Pues si yo he aprendido algo de la vida," me dice, "es que nunca es como tus putos cuentos."